Apretar los dientes, fuerte, muy fuerte. La boca blanca. Los ojos vidriosos, asoman lágrimas. La espalda contra la pared, un intento de sentir que aún existe una realidad latente detrás, alrededor, en, uno mismo. Un intento de suicidio moral, sabiendo que nada va a cambiar... o sí.
Un intento de parecer duro en tu debilidad, un cantante todo tatuado dando gritos guturales mientras sus guitarras lloran notas tristes, dulces... la batería del desgarro del alma. La lágrima amenaza con saltar y con ella todo el ser.
Fruncida la boca, casi blanca.

