Esqueleto



jueves, 24 de julio de 2014

Debajo de tu nariz.

  Son mis ojos que añoran tu color canela, tu piel de plata y tu figura esbelta. Apoyos de la silla de mis sueños, altaneras al mirar.

  Principalmente he adorado al Sol en cada momento de mi consciente existencia, pero hoy me doy cuenta de que es la Luna la que me guía y me conquista. Estoy moreno de amarla como un  recién nacido al pecho de su madre, en religiosa lactancia de la energía de la vida. He soñado despierto que mis sueños no existen, que la realidad es mentira, y que por ello la mentira es real y fluye elegantemente de un sitio a otro. En tus labios. Y no sin más el sol atraerme hacia sus llamas cálidas y ancestrales sigue la Luna (tuya) convirtiéndome en un mercenario de la naturaleza, al servicio de lo mamífero y carnal.