Esqueleto



domingo, 14 de septiembre de 2014

Make me dance.



Make me dance, y hazme saltar también. Hazme dar vueltas y gritar. Y hazme saltar también. Hazme bailar, saltar, correr, disfrutar, sonreir, reir y volver a gritar; y hazme saltar.

El ritmo de la vida no es fijo, es el flujo de tus palabras, en mi oído. Es lo que me hace correr cuando llueve, correr en círculos, buscando una mayor porción de naturaleza. Sentirse vivo no tiene precio, sentir el vivir tampoco. No sabes lo que vale la pena hasta que lo haces, descubres incluso lo que vale un peine; pero solo si me haces saltar, y gritar.

lunes, 1 de septiembre de 2014

      Hoy, desde hace mucho tiempo escribo;
 te escribo. Me escribo.

      Lo hago por poder volver a verte
 sonreír, por verme sonreír. Por ver en tu
 sonrisa lo que quiero que vuelva de mí.

      La ilusión del niño, juguetón, alegre
 y manchado de barro en la puerta de
casa.

      Pienso, un segundo vi tu pelo; mas no te vi
la boca ni me asomé de nuevo a tus ojos. Tu
espalda sigue siendo un río de viajes y sueños.

      Puertas, ventanas. Taconeo. Los grillos.
Y una palabra tan bonita como rododendro.

      Neomodernismo casero y apurado.
Que es tarde. Y he de dormir.