Mírame. Mírame y dime qué ves. Dime qué ves en el espejo. Ambos somos humanos en él.
¿Cuándo has cambiado? ¿En que momento empezaste a sentir que no somos iguales?
¿Acaso has dejado de ser humano?
Mirar a los ojos de una mujer es como asomarse al más
temible de los abismos.
Puedes quedarte perdido para siempre en ellos.
Vértigo.
¿Acaso has dejado de ser como yo?
Yo no te veo distinto. Tu barba es tuya. Tus dedos son tuyos. Y también tu nariz.
¿Por qué no lo ves así? No soy frágil como tú crees. Pero no solo lo físico me hace daño.
¿Acaso no eres capaz de sentir?
Amar a otra persona es la empresa más dura que se puede comenzar.
Y empezar algo y no terminarlo es de cobardes, te lo digo yo, que de esto sé un rato.
El amor no es un juego de niños.
Y tampoco es el amor de Hollywood.
Mira en tu interior.
Yo sigo siendo un ser humano, igual que antes. Te miro, repaso cada número de tu cuerpo y no puedo dejar de ver a otro ser humano.
Entonces, ¿eres humano?



