Esqueleto



domingo, 19 de octubre de 2014

¿Qué quieres que te cuente?

   Qué quieres que te cuente que no sepa yo ya. Puede que sea eso, contaré una historia:


    Érase una vez un conejo. Un conejo joven, y corto de edad. Un conejo no menos apuesto que otro, sin ningún rasgo característico, sin diferencia de sus hermanos de camada; orejas colgantes y dientes largos. Pero no le gustaba comer zanahoria.
    El huerto humano al lado del cual vivían estaba ordenado por especies, y la zanahoria era la que estaba más cerca de la caseta del perro (no muy amigable) y del hombre de paja. Muchos de los de su especie se arriesgaban cada día por conseguir un trozo de ese anaranjado manjar que les hace los dientes agua a los conejos Pero nuestro conejo se resignaba a mordisquear los repollos del fondo del jardín donde rara vez encontrábanse con el dueño de ese trozo de tierra.
    Un día, como tantos otros, llovió. De vuelta a casa el conejo se encontró con una zanja anegada por el agua de la lluvia y tuvo que torcer para buscar otra ruta. A causa del frenesí de la tormenta que aumentaba el ritmo del coranzoncillo del conejo, este no se dio cuenta de que giraba hacia aquella zona a la que no se acercaba. Las zanahorias.
     Encontrándose de frente con el color naranja de las alargadas zanahorias y pensando que con total seguridad, de que aquella no salía decidió morder una de las joyas del huerto.

     Boom.


     El conejo no probó la zanahoria, saboreó el miedo, la prohibición, la temeridad, el desenfreno. Y, por supuesto, quiso volver a hacerlo.






Creo que no es una zanahoria exactamente en lo que pienso
y puede que ni siquiera el deseo esté creado por lo escrito ahí arriba
pero sabe Dios que algún demonio del sentimiento me vuelve a apretar el pecho.

Intentar convencerte de que es capricho lo que tu estomago llama amor es como disparar en movimiento: una mierda. Y difícil.

lunes, 13 de octubre de 2014

Do I hear?

Hearing some voices, sounds like destruction. I feel black. Ancient. Voces del pasado, remotas, insondables; de metal, gélidas. Me bailan. Un son macabro. Es la voluntad de mi yo extasiada por el lenguaje de la naturaleza misma.

But I just hear destruction. Don't know how, I know it. Y es como una lágrima eterna en la mejilla pero por dentro. Infinita, infinitamente triste. Como siendo el fin de algo, algo que nunca ha empezado por no atreverse a empezar.

And I told you to be patient as I have never been kind. Remeber you. Y te lloro cada noche. No eres de este mundo, ni yo te he visto en esta vida, pero por lo más sagrado que sé que estás ahí, dondequiera que ahí sea, siempre y cuando haya un ahí y un aquí.

I'm the fury in my head.